jueves, 26 de junio de 2008

ENSEÑANZA SOBRE EL DIVORCIO



EL DIVORCIO (MATEO 5: 31-32)
31 "También hace mucho tiempo Moisés dijo: "Si alguno ya no quiere vivir casado con su mujer, dele un certificado de divorcio".32 Pero ahora yo les digo que el hombre sólo puede divorciarse si su esposa tiene relaciones sexuales con otro hombre. Si se divorcia de su esposa por otra razón, la pone en peligro de cometer ese mismo pecado. Si esa mujer vuelve a casarse, tanto ella como su nuevo esposo serán culpables de adulterio.
(Mateo 19:3-9) Enseñanza sobre el divorcio
3 Algunos de los fariseos llegaron para tenderle una trampa. Entonces le preguntaron:
--¿Puede un hombre divorciarse de su esposa por cualquier razón?
4 Jesús les respondió:
--¿No recuerdan lo que dice la Biblia? En ella está escrito que, desde el principio,
Dios hizo al hombre y a la mujer para que vivieran juntos.5 Por eso Dios dijo: "El hombre tiene que dejar a su padre y a su madre para casarse y vivir con su esposa. Los dos vivirán como si fueran una sola persona".6 De esta manera, los que se casan ya no viven como dos personas separadas, sino como si fueran una sola. Por tanto, si Dios ha unido a un hombre y a una mujer, nadie debe separarlos.
7 Los fariseos le preguntaron:
--Entonces, ¿por qué Moisés nos dejó una ley que dice que el hombre puede separarse de su esposa dándole un certificado de divorcio?
8 Jesús les respondió:
--Moisés les permitió divorciarse porque ustedes son muy tercos y no quieren obedecer a Dios. Pero Dios, desde un principio, nunca ha querido que el hombre se separe de su esposa.9 Y yo les digo que si su esposa no ha cometido ningún pecado sexual, ustedes no deben divorciarse de ella ni casarse con otra mujer. Porque si lo hacen, serán castigados por ser infieles en el matrimonio.
enseña sobre el divorcio Marcos (10;1-12)
1 Jesús salió del pueblo de Cafarnaúm, y se fue a la región de Judea y a los lugares que están al este del río Jordán. Mucha gente se reunió otra vez a su alrededor y, como siempre, Jesús empezó a enseñar.
2 Unos fariseos se acercaron a él para ponerle una trampa, y le preguntaron:
--¿Puede un hombre divorciarse de su esposa?
3 Jesús les respondió:
--¿Qué les mandó Moisés?
4: Ellos dijeron
--Moisés permitió escribir un certificado de divorcio y separarse de ella.
5 Entonces Jesús dijo:
--Moisés les dejó escrito ese mandamiento porque ustedes son muy tercos.6 Pero desde el principio Dios hizo al hombre y a la mujer para que vivieran juntos.7 Por eso el hombre tiene que dejar a su padre y a su madre para casarse y vivir con su mujer.8 Los dos vivirán como si fueran una sola persona. Así, los que se casan ya no viven como dos personas separadas, sino como si fueran una sola.9 Si Dios ha unido a un hombre y a una mujer, nadie debe separarlos.
10 Más tarde, cuando ya estaban en casa, los discípulos preguntaron de nuevo a Jesús sobre el divorcio.11
Él les respondió:”Si un hombre se divorcia de su esposa y se casa con otra mujer, comete pecado, pues sería infiel a su matrimonio.12 Y si la mujer deja a su esposo y se casa con otro hombre, también comete el mismo pecado”
(1corintios 7: 10) A los que están casados, Dios les da esta orden: No deben separarse. Si una mujer se separa de su esposo, no debe volver a casarse. Lo mejor sería que arreglara el problema que tenga con su esposo. Pero tampoco el esposo debe abandonar a su esposa. Y esto no lo ordeno yo, sino Dios.
(1corintios 7:39) 39 La casada está unida a su esposo mientras el esposo vive. Pero si el esposo muere, ella queda en libertad de casarse con cualquier hombre cristiano.40 Sin embargo, creo que sería más feliz si no volviera a casarse. Me permito opinar, pues creo que yo también tengo el Espíritu de Dios.
CONCEJO PARA LOS CASADOS (1corinitios 7:1-8
1 En la carta que recibí de ustedes me preguntan si está bien que la gente no se case.2 Claro que sí. Pero lo mejor es que cada hombre tenga su propia esposa, y que cada mujer tenga su propio esposo, para que no caigan en relaciones sexuales prohibidas.3 El esposo debe tener relaciones sexuales sólo con su esposa, y la esposa debe tenerlas sólo con su esposo.4 Ni él ni ella son dueños de su propio cuerpo, sino que son el uno del otro.5 Por eso, ninguno de los dos debe decirle al otro que no desea tener relaciones sexuales. Sin embargo, pueden ponerse de acuerdo los dos y dejar de tener relaciones por un tiempo, para dedicarse a orar. Pero después deben volver a tener relaciones; no vaya a ser que, al no poder controlar sus deseos, Satanás los haga caer en una trampa.6 Por supuesto, les estoy dando un consejo, no una orden.7-8 Yo preferiría que tanto los solteros como las viudas se quedaran sin casarse; pero a cada uno Dios le ha dado capacidades distintas. Unos hacen esto, y otros aquello

CARLOS MIGUEL ABANO R.
Biblia VERSIÓN LENGUAJE SENCILLO
Diacono de La Iglesia “Nueva Filadelfia”